Desde su cama

A menudo me acuesto en la cama de Hijo cuando él no está. Me gusta ver lo que él ve cuando despierta. Desde su almohada se ven mi cama y a mí.

Durante 18 años, excepto cuando uno de los dos ha dormido fuera de casa, lo primero que ve al despertar soy yo. Ha sido un romance largo que no tiene para cuando acabar.

Decirle de Patricia no fue cosa de un día. Ya desde la sospecha fui preparándolo. Denis Alejandro, como casi todo el mundo, ha sido educado socialmente para creer que tener cáncer es morirse y ya, a la mayor brevedad o tras una larga agonía, y con dolor. Por desgracia muchas veces es así.

Por eso se asustó con el diagnóstico y me suplicó, por favor, que no me muriera. «No es el plan inmediato» le dije «Pero lo natural es que yo me vaya antes que tú»

«Sí, pero no ahora ni así»

No ahora ni así es algo que no puedo prometer. Puedo/podemos hacer todo lo posible y tener confianza en mi cuerpazo rebuenísimo que ha funcionado de maravilla todos estos años, incluso fabricando una persona como él. Es todo.

Mientras se resuelve esta carrera, miro sus dibujos, escucho sus canciones y le insisto en que estudie, se peine su melena, copia fiel de la mía, aproveche el tiempo, coma, y para besuquearlo  como los adolescentes y jovencitos detestan.

Mientras se resuelve me acuesto en su cama para ver lo que él ve al despertarse cada día y entender cómo he merecido que alguien me ame así y me considere imprescindible.

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